La transformación digital de las pymes

Mano sujetando un smartphone con aplicaciones

Empecemos duro: La mayoría de pymes no está ni convencida ni preparada para una transformación digital. La proliferación de términos técnicos asociados al progreso digital ha generado tal caos que es fácil confundirse, perderse e, incluso, tener miedo.

Es imposible entender y aplicar una transformación digital sin un cambio en las aptitudes, tanto en el plano de las personas como en la adaptación del nivel organizativo.

¿De qué hablamos cuando decimos transformación digital?

  • La transformación digital no consiste en el uso de la tecnología ni convertirse en la empresa más informatizada del mundo, sino en aprovechar las oportunidades de innovación de negocios que surgen gracias a la aparición de estas tecnologías, asociada a los objetivos y estrategias empresariales.
  • Se trata, pues, de una adaptación organizativa que con el empleo tecnológico digital producirá un cambio fundamental en los negocios: desde la concepción del producto hasta, por ejemplo, la forma de entrega.

No sólo de blogs y perfiles sociales vive el hombre

 No deja de ser gracioso el hecho de que bastantes ejecutivos exijan a sus trabajadores esta transformación; lo que viene a constatar el desconocimiento en este terreno, ya que debe ser impulsada desde el liderazgo de altos cargos.

Aspectos necesarios para la Transformación Digital

 Hay que partir de la base de que no existe un único modelo y que su puesta en marcha no supone una diferenciación sino una personalización capaz de asumir los cambios y nutrirse del nuevo reto. Por supuesto, hay que dejar atrás el miedo.

Para el éxito de esta personalización es necesario incidir en:

  • La persona. Todos deben entender el objetivo del cambio y el fruto que les aportará para su curriculum. Esto se consigue sólo a través de un completo plan de formación digital, más allá del mero conocimiento de las herramientas.
  • La institución. Los directivos son los responsables máximos de promover la cultura digital y lo imprescindible del cambio; estando en sus manos la transmisión positiva del proyecto.
  • La exclusividad en la innovación.
  • La reputación. La búsqueda incesante de la “presencia” en el mercado a través del posicionamiento y reconocimiento de la marca.

La realidad en España

A través de diversos informes se constata que las pymes no consideran prioritaria esta transformación digital, ya que sólo un 2% expresa interés por digitalización mientras que las grandes empresas superan en algo más del 10% esta inquietud.

Los inconvenientes o razones para la no introducción de la digitalización en las empresas radican, básicamente, en estos tres aspectos:

  • El importe de los costes asociados a la misma
  • La ignorancia y/o desconfianza en sus posibilidades
  • La no disposición de recursos humanos cualificados para ejecutar la transformación

Sin embargo, da la sensación que este desinterés no es más que el producto del desconocimiento y del miedo ante el tsunami tecnológico que se avecina.

Concluyendo…

A pesar de las mejoras en los procesos y los beneficios en rapidez, eficacia, competitividad y tiempo que conlleva la transformación digital podemos decir que la digitalización en las pymes tiene más de futuro que de presente.

 

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